
Todo empezó soleado, con un buen animo playero, un día soleado común y corriente. A medida que el calor incrementaba mi buen humor decrecía, no les ha pasado que llega el día en que quieren mandar a todos al carajo y que nadie te pregunte nada ¿? Bueno este fue el día para mi, subí a la combi y se sentó a mi costado una señora con su pequeño criter (no me malinterpreten me encantan los niños simplemente que hoy no me agrada nadie), yo estaba sentada al lado de la ventana y al pequeño ejendro del señor no se le ocurrió mejor idea que empezar a hablarme. La señora feliz porque su ejendro sea tan extrovertido lo dejo conversar conmigo, cruzamos 4 o 5 palabras y ya quería ahorcar al niño, era o explicarle el porque de mi tan mal humor y decirle básicamente de una manera civilizada “no papito no tengo ganas de hablar mejor convérsale al cobrador que así con su cara de piraña te aseguro es buena gente” o bajarme del carro y tomar otro, que creen que hice?
Mal día para salir de casa.
Mal día para salir de casa.
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